Los brazos son la parte más elegida a la hora de hacer un tatuaje, ya que es la parte del cuerpo que más se exhibe. Del brazo se pueden aprovechar todas las partes y usarlas como lienzo para lucir un tatuaje con estilo. El interior del antebrazo es un lugar ideal para realizar todo tipo de tatuajes, en especial si eres una persona atrevida a la que le gusta lucir estilos extravagantes, sin importarle los comentarios de los demás. Es un lienzo perfecto para plasmar aquellos diseños complejos y fuera de lo común y mostrarlos al mundo sin miedo ni pudor.
¿Por qué tatuarse el interior del antebrazo?
El interior del antebrazo es una de las partes que más se está eligiendo hoy en día para lucir un tatuaje. No es una zona del cuerpo muy discreta, por lo que si quieres tener tu tatuaje oculto, esta no es una opción recomendada. Lo ideal es que se tatúe el interior del antebrazo para exhibir el diseño. Normalmente relacionamos los tatuajes en los brazos con las pandillas de delincuentes o los rockeros con una vida desordenada. No obstante, muchos fanáticos del tatuaje le han dado un gran giro e incluso las chicas tiernas se tatúan el interior del antebrazo para lucir diseños cool.
El interior del antebrazo admite miles de diseños para exhibir. Puedes ir desde lo sencillo y clásico hasta lo extravagante y muy elaborado. Su amplio tamaño permite diseñar imágenes complejas a gran escala con efectos de realismo.
Recomendaciones a la hora de lucirlos
El interior del antebrazo es una parte muy delicada y susceptible a la irritación y el dolor ya que tiene una capa dérmica muy blanda. Por ello, si tienes la piel muy sensible, no es recomendable para ti elegir esta parte del cuerpo. Por el contrario, si toleras muy bien el dolor, podrás realizarte diseños más complicados que requieran horas para realizarlos.
Después de tener el interior de tu antebrazo tatuado, deberás aplicarte una crema para regenerar la piel, preferiblemente recomendada por el tatuador.
Si vas a exhibir el diseño siempre debes retocártelo de vez en cuando con tu tatuador pues tiende a desvanecerse rápido.
Siempre acude con un tatuador calificado, que cumpla con las debidas normas de higiene y que sepa orientarte para los cuidados posteriores al tatuaje. Pero si no estás seguro de poder aguantar el dolor o sientes que en algún momento te vas a arrepentir de tatuarte una parte tan visible, mejor obvia la idea.
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